Conozca el Ránking 2015 de las Mejores Universidades del Perú

Conozca el Ránking 2013 de las Mejores Universidades del Perú

Un país que crece sostenidamente por casi 20 años necesita contar con un capital humano calificado que permita mantener esa tendencia a largo plazo. De ahí la importancia de tener una visión objetiva de la calidad de sus universidades.
El problema es que el sistema de educación superior del Perú se resiste a la cultura de la acreditación de la calidad y la transparencia, que son los únicos mecanismos para lograr las mejoras necesarias para  acceder a una economía del conocimiento, y, también, para orientar con información a empleadores y estudiantes.
AmericaEconomía Intelligence despliega una investigación encaminada justamente a aportar en la generación de esa información. Al igual que en la edición anterior, el ránking mide a 55 universidades, tanto de Lima como del interior del país.
Esta lista general va complementada por ocho subránkings que, a partir de preguntas específicas en las encuestas a headhunters y gerentes de recursos humanos de las principales empresas más importantes del Perú, miden el prestigio de las distintas universidades en las carreras de Administración, Arquitectura, Ciencias de la Comunicación, Derecho, Economía, Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Industrial y Psicología.
Sin embargo, y a diferencia de las ediciones paralelas de ránkings de universidades chilenas y mexicanas producidas por AméricaEconomía, el sistema universitario peruano se resiste a producir y ofrecer más y mejores datos sobre su gestión.
Según Gustavo Yamada, decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico, es una de las pocas casas de estudios que entrega información a nuestros investigadores, junto con las universidades Cayetano Heredia, PUCP, San Ignacio del Loyola, ESAN, de Piura, Nacional Mayor de San Marcos, Nacional de Cajamarca y Santo Toribio de Mogrovejo.
Las razones para evitar la transparencia son “cierto temor a no quedar bien posicionados, falta de motivación para el mejoramiento continuo y carencia de sistemas de producción de información relevante que brindar para la confección del ránking, lo que podría ser una mala señal, pues develaría que las universidades no cuentan con información clave, no sólo para el ránking, sino también para manejar y planificar bien su servicio educativo”, dice Yamada.
LA EDUCACIÓN SUPERIOR NO AVANZ A EN TRANSPARENCIA. NO OBSTANTE, CADA VEZ HAY MÁS ACTORES DISPUESTOS A GENERAR LAS CONDICIONES PARA QUE L A INFORMACIÓN FLUYA E IMPACTE EN LAS DECISIONES DE EMPLEADORES Y ESTUDIANTES. DE ALLÍ L A NECESIDAD DEL R ANKING DE LAS MEJORES UNIVERSIDADES DEL PERÚ. A CONTINUACIÓN L A 4TA. EDICIÓN DEL ESTUDIO EL ABORADO POR AMÉRICAECONOMÍA INTELLIGENCE. Carlos Alcántara, AméricaEconomía Intelligence
Un país que crece sostenidamente por casi veinte años necesita contar con un capital humano calificado que permita mantener esa tendencia a largo plazo. De ahí la importancia de tener una visión objetiva de la calidad de sus universidades. El problema es que el sistema de educación superior del Perú se resiste a la cultura de la acreditación de la calidad y la transparencia, que son los únicos mecanismos para lograr las mejoras necesarias para  acceder a una economía del conocimiento, y, también, para orientar con información a empleadores y estudiantes.
AmericaEconomía Intelligence despliega una investigación encaminada justamente a aportar en la generación de esa información. Al igual que en la edición anterior, el ranking mide a 55 universidades, tanto de Lima como del interior del país. Esta lista general va complementada por ocho sub-rankings que, a partir de preguntas específicas en las encuestas a headhunters y gerentes de recursos humanos de las principales empresas más importantes del Perú, miden el prestigio de las distintas universidades en las carreras de Administración, Arquitectura, Ciencias de la Comunicación, Derecho, Economía, Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Industrial y Psicología.
Sin embargo, y a diferencia de las ediciones paralelas de rankings de universidades chilenas y mexicanas producidas por AméricaEconomía, el sistema universitario peruano se resiste a producir y ofrecer más y mejores
datos sobre su gestión. Según Gustavo Yamada, decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico, es una de las pocas casas de estudios que entrega información a nuestros investigadores, junto con las universidades Cayetano Heredia, PUCP, San Ignacio del Loyola, ESAN, de Piura, Nacional Mayor de San Marcos, Nacional de Cajamarca y Santo Toribio de Mogrovejo. Las razones para evitar la transparencia son “cierto temor a no quedar bien posicionados, falta de motivación para el mejoramiento continuo y carencia de sistemas de producción de información relevante que brindar para la confección del ranking, lo que podría ser una mala señal, pues develaría que las universidades no cuentan con información clave, no solo para el ranking, sino también para manejar y planificar bien su servicio educativo”, dice Yamada.
En parte la falta de información de las universidades peruanas obedece a ciertos vacíos en la regulación del sistema. Qué se entiende por la autonomía universitaria. Por ejemplo, esta en el Perú no genera la obligación de brindar información. La autonomía universitaria “no significa la exoneración de la rendición de cuentas de lo que se hace a la sociedad”, dice Gustavo Yamada. “Al menos en cuanto a la empleabilidad de los egresados, la infraestructura y la calidad de los profesores”agrega.
Por su parte, Jorge Zegarra, director de Asuntos Académicos de la PUCP, sostiene que la actual comprensión de la autonomía universitaria inhibe, en la práctica, que universidades generen información pública indispensable. Agrega que la Asamblea Nacional de Rectores (ANR) es solo un órgano de coordinación que no ha podido imponer políticas de transparencia. “El sistema es opaco y no brinda información a padres de familia
ni alumnos, tampoco a los ciudadanos, sobre la calidad de la formación”, dice. En este sentido, el resultado para Zegarra es que “en el Perú no existe un espacio institucional para la reflexión sobre cómo interactúan las universidades, cuál debería ser su presencia en el territorio, cuánto debería ser su presupuesto, qué servicios deberían ser exigibles a cambio”. Al respecto, Jorge Medina, managing partner de EY, dice que hay países como
Estados Unidos, Canadá, e incluso de la región, como Chile, que “cuentan con información ampliamente disponible que ayuda a los potenciales estudiantes a tomar la mejor decisión, no solo sobre la carrera a seguir, sino también sobre la institución universitaria a elegir, sobre la base de factores de medición y comparación estandarizados”.

Acreditación en la sombra

La acreditación de las universidades, una suerte de certificación de calidad, es aún incipiente y no ha tenido los resultados que se esperaban. En el Perú, el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (Sineace) es el organismo responsable de garantizar la calidad de las universidades, pero, según Zegarra, “es muy reciente y poco funcional, pues no ha logrado la interacción entre el sistema público y el
privado, y tampoco ha disuelto las desconfianzas entre las universidades, el Estado y las empresas, para lograr emprendimientos compartidos de investigación”.
Medina considera que no existen estándares o formas comunes de medición de calidad, y por tanto es casi imposible contar con un sistema de acreditación comparativo. “Mientras no existan incentivos o penalizaciones claras sobre la calidad de la enseñanza, los esfuerzos en ese sentido variarán y dependerán de la voluntad de los directivos. Ello, a su vez, impactará en los niveles de inversión y dedicación de recursos que se realicen para mejorar la calidad, incluida la posibilidad de obtener financiamiento”, advierte.
Con todo, el sistema de acreditación todavía no hace nacer la esperada transparencia, pero tal vez la fórmula no sea esperar a que lo haga. Según Zegarra, “se puede lograr un sistema de datos consolidados de varias maneras. Las propuestas más compulsivas plantean crear una autoridad gubernamental o algún sistema de supervisión anclado en el Ministerio de Educación para que realice esta función. Otras alternativas, menos radicales, son crear sistemas de información asociados a incentivos. La reciente creación de Pro Calidad, la versión peruana de los Programas de Mejoramiento de la Educación Superior, podría ir en esta última dirección”, dice.
Para Medina, el Estado también tiene un papel indispensable que desempeñar. “Ofrecer un sistema de evaluación estándar completo, objetivo y transparente es un paso para sostener un sistema de monitoreo efectivo”, dice. Asimismo juzga que medidas como esa deben considerar aportar información que permita la mayor integración de las universidades con la empresa privada. “Es elemental alinear las características de la oferta con las
características de la demanda. No hacerlo es simplemente producir egresados que no tendrán posibilidades de empleo, y eso es parte de la información que falta”, dice.
Yamada, por su parte, comparte que la información es el primer paso para alcanzar un sistema de calidad universitaria. “Con mejor información este mercado se puede organizar y dar mejores incentivos para que realmente las universidades hagan los esfuerzos por mejorar”, dice. Pero también considera relevante que haya mejoras sustantivas en el sistema de acreditación y en la legislación, de modo que “se combine la flexibilidad en la forma de organización de las universidades, con mucha disciplina en cuanto a rendición de cuentas”.

Indicadores y resultados

Más allá de estas carencias generales del sistema universitario, la PUCP vuelve a ocupar el primer puesto dentro del ranking de universidades peruanas. Se trata de una de las pocas que abrió su información a AméricaEconomía.
El liderazgo que ostenta esta universidad por cuarto año consecutivo, se debe a la fortaleza que tiene en tres indicadores: indice de percepción de calidad docente, indice de internacionalización y en el índice de empleabilidad, con lo que obtuvo las máximas puntuaciones. Así, esta universidad logra encabezar los sub rankings de Derecho y Psicología.
En el segundo lugar se encuentra la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), una casa de estudio que cuenta con ocho facultades, relacionadas en su mayoría al sector salud. La UPCH es la universidad peruana que ha logrado mayores publicaciones científicas internacionales, conforme reporta el índice global de investigación de Scimago. Por ello esta entidad lidera en el índice de investigación.
Además de evaluar el índice de investigación (25%), se consideraron otros cuatro índices que buscan medir el nivel de la calidad universitaria peruana.
El índice de empleabilidad (25%) busca comprender, por un lado, la eficiencia en la inserción en el mercado laboral de los estudiantes de cada plantel, así como la calidad de sus estudiantes. Este índice, que mide la probabilidad de encontrar un trabajo después de egresado, fue medido a través de encuestas a headhunters y gerentes de recursos humanos. En este indicador, además de las tres primeras universidades de la tabla (complementa el podio en el tercer lugar la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – UNMSM), destacan las universidades De Lima (4º), Nacional Agraria (6º), De Piura (10º) y Del Pacífico (5º).
Otro indicador importante es el de internacionalización (15%), pues el conocimiento es global. De tal modo, los cuatro primeros colocados de la lista general ostentan las mayores cantidades de convenios internacionales.
Teniendo en cuenta que para tener buenos profesionales, es necesario contar con buenos profesores, se creó el índice de percepción de calidad docente (15%). Medido a través de la encuesta a headhunters y gerentes de recursos humanos, la mejor puntuación la obtienen la PUCP, UNMSM , UPCH y la Universidad del Pacífico (5º).
Por último, el índice de prestigio (25%) mide la percepción del quehacer general de las distintas casas de estudio. Medido también a través de la encuesta a headhunters y gerentes de recursos humanos, además se incluyó la opinión de ejecutivos peruanos lectores de AméricaEconomía. Quienes obtuvieron mayores puntuaciones fueron la Universidad del Pacífico y la PUCP.

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