El desarrollo de patentes se
ha considerado,
desde los inicios de la propiedad
intelectual, como un aporte fundamental al crecimiento sostenido. Joseph Schumpeter, reconocido economista austro-estadounidense,
fundamentó que los cambios
y mejoras
en la
tecnología e innovación generan impactos más
dinámicos, por lo que los
llamó factores o fuerzas de evolución
económica. Aunque en el Perú
el tema
de las
patentes no está del
todo desarrollado, existen incentivos por parte del Instituto Nacional de Defensa de
la Competencia
y de la Protección de la Propiedad
Intelectual (Indecopi) para su correcto uso y promoción.
Una invención es
una solución
técnica a un problema técnico. Las
patentes sirven para ejercer
el derecho
exclusivo de comercializar un invento durante un periodo determinado
y en un territorio específico. Lamentablemente, nuestro país presenta una de las tasas más bajas en aplicación de patentes: solo 54 solicitudes de registro de inventos
peruanos fueron presentadas ante el Indecopi en 2012. En contraste,
en EE.UU., uno de
los mayores
generadores de patentes, se presentaron
268,782 solicitudes de registro en
el mismo periodo, mientras que las otorgadas alcanzaron las 121,026.
Este sistema de
patentes se presenta como una
herramienta destinada a la mejora de
la competitividad
de los
países y como una
medida de desarrollo de sus economías. La mejora en la cantidad
y calidad de
producción científica y transferencia tecnológica conlleva mayores beneficios,
cuanto más se aplique a recursos
abundantes o actividades difundidas.
El problema
actual en nuestro país presenta,
al menos,
dos importantes
causas: i) las personas no
tienen los incentivos
necesarios, es decir, no cuentan con el hábito de investigar, innovar o crear; y ii) aun cuando se
tenga lo antes mencionado, puede que no se
cuente con las herramientas o medios económicos para hacerlo,
lo que ocurre en la mayoría
de los
casos. Tengamos en cuenta que
muchos proyectos se inician con
una buena
idea y no se terminan de concretar,
ya que lo patentable no es la idea del proyecto en sí, sino su expresión en forma física.
De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Latinoamérica presenta problemas en la innovación,
lo que afectaría
sus exportaciones por el bajo nivel
de
valor agregado. Una recomendación que surge es la de apuntar
a productos más sofisticados. Las patentes pueden convertirse en comercializables o transables, a través de cesiones,
licencias o explotación directa. Sin embargo,
todo esto solo tendría sentido
si la
mejora tecnológica va acompañada de capital humano calificado.

Para incentivar el aumento de registros de patentes, el Indecopi
propuso en 2012 reducir
el
plazo para registrar
una patente de 39
a 18 meses. Además, estableció la creación de la
Subdirección de Soporte a la Innovación
(SSI), adscrita a la Dirección
de Innovación
y Nuevas Tecnologías, con el propósito
de fortalecer
el Sistema
Nacional de Ciencia, Tecnología
e Innovación Tecnológica.
El
objetivo principal
radica en construir una cultura de patentes y propiedad
intelectual entre los innovadores, a través de la difusión
y capacitación. Además, promover
una asistencia
técnica oportuna
y adecuada para facilitar
y promover el acceso,
uso y aprovechamiento del sistema de patentes
en tanto no exista
oferta de asesoría adecuada en
el mercado.
También se considera importante facilitar, como se mencionó anteriormente, el acceso de
los actores
de la
innovación a la información, contenidos y servicios en materia de patentes,
para hacer uso de las Tecnologías
de
Información y Comunicaciones
(TIC), además de mejorar la
implementación de sistemas
de gestión de la propiedad intelectual en organizaciones
con
potencial para la generación o gestión de creaciones
técnicas.

Fuente: Revista Comex

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